
- ARMONIZACIÓN Y CURA -
Época de
Purificación
El llamado llega para todos,
como el día y la noche,
como el viento que corre.
La Ley
de Purificación está presente en esta época de modo mucho más global que al
final de los ciclos
anteriores. En los últimos tiempos del antiguo continente denominado Lemuria,
actúo de modo generalizado y culmino con un gran cataclismo; lo mismo ocurrió
al final de la Atlántida, continente que se sumergió en las aguas de un
diluvio. Pero ahora, dadas las proporciones de confrontación entre fuerzas
evolutivas y fuerzas involutivas, la purificación será más universal; pues
abarcara la Tierra entera. Todos los seres de este orbe serán, por esa ley,
intensamente asistidos y servidos, y la integridad cósmica de muchos quedará
restaurada.
Normalmente
las personas creen que la destrucción física provocada por la Ley de
Purificación es lo más importante en todo este proceso. Ligadas mucho más a
cosas externas y materiales que a realidades internas, ellas se impresionan con
los desastres. Sin embargo, un cataclismo no tiene apenas esa connotación
destructiva que se le atribuye. Desde el punto de vista suprafísico, es una
inigualable oportunidad de reordenación de valores. Después de un cataclismo
como los que citamos, la configuración geográfica, la vibración y el campo
magnético de la tierra se modifican, y los principios de los hombres también
pasan por profunda transformaciones.
En los
movimientos sísmicos desaparecen civilizaciones y seres, que son transferidos a
planos de vida donde puedan desarrollar aquello que la condición material no
les permite. Al respecto, se cuenta que cierta vez, en un gran alud provocado
por una erupción volcánica en la Cordillera de los Andes, muchas personas
pasaron del plano físico al astral terrestre, y el esfuerzo que hicieron para
encontrar puntos de apoyo adonde afirmarse durante la caída de avalanchas, como
así también la experiencia de desencarnar enterrados por la lava y por el lodo
hizo que liberaran toda la inercia que hasta entonces los había regido.
La
vida también es un proceso interior y necesitamos dar énfasis a ese aspecto subjetivo.
Por eso, los cataclismos de hoy también deben verse como elementos ordenadores;
proporcionan la liberación de los esquemas externos que se volvieron
inadecuados para quienes continuarán habitando físicamente la Tierra, después
de la transición planetaria.