El infarto, enfermedad del alma.
Doctor Ryke Geerd Hamer.
Conferencia impartida en la
Universidad de Viena el 6 de diciembre de 1984.
Posteriormente el Doctor Hamer ha descubierto la 5ª ley biológica y seis reglas biológicas que modifican parcialmente algunos de los conceptos que se manejan en este texto.
Resumen de las cinco leyes
biológicas.
Las seis reglas biológicas son:
(podrán llegar a ser leyes o no, según si se presentaran ocasionalmente
excepciones).
El Dr. Hamer ha denominado al impacto que pone en marcha el conflicto biológico, que es el origen de todo cáncer, con el término Síndrome Dirk Hamer por el nombre de su hijo Dirk, cuya muerte trágica en 1978 fue el origen de su propio cáncer y de los estudios llevados a cabo en las clínicas universitarias alemanas, que le han permitido verificar el origen de millones de cánceres.
Los
descubrimientos científicos a los que alude este texto, se encuentran entre
otros en los siguientes títulos.
Krebs,
Krankheit der Seele.
Vermächtnis einer Neuen Medizin.
Kurzfassung der Neuen Medizin.
Celler Dokumentation.
Publicación y distribución:
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di Dirk Verlaggesellschaft für med. Schriften.
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El infarto, enfermedad del alma.
La
medicina moderna intensifica el estudio del cuerpo humano para estar mejor
preparada para curarlo cuando cae enfermo. Voy a mostrar cómo este proceso,
desde su inicio era incompleto. Con la euforia del descubrimiento de cadenas
mecánicas y bioquímicas se había descuidado el psiquismo y el cerebro. De igual
forma, nuestros antepasados rechazaron largo tiempo admitir el lugar central
del Sol, por razones dogmáticas, pensando equivocadamente que los planetas
describían trayectorias en espiral alrededor de la Tierra, lo cual no sólo no
tenía sentido, sino que además complicaba los cálculos astronómicos. Desde que
Galileo redescubrió que el Sol era el astro central de nuestro sistema
planetario, las trayectorias de los planetas volvieron a ser órbitas muy
simples alrededor del Sol.
Los
médicos de siglos o milenios pasados, de los que los actuales médicos, los
continuadores, hacen poco caso, fundaban su diagnóstico y su terapia
generalmente sobre el contexto psíquico. Evidentemente no estaban en
condiciones de apoyar sus conocimientos en los descubrimientos de las ciencias
modernas sobre el plano anatómico, físico y bioquímico. Su experiencia era,
sobre todo fruto de un proceso psicointuitivo, considerado hoy en día
«insignificante». Estos dos planteamientos son ambos incompletos, ya que dejan
más o menos de lado al cerebro, pero, después de todo, es aún la interpretación
psicointuitiva la que responde mejor a la realidad. Hoy vemos las consecuencias
de una medicina dogmática limitada, centrada únicamente sobre el organismo.
Es
necesario incluir el conjunto del terreno orgánico, si no, no hay modo de
llegar a una sinopsis sistemática y reproducible. No hay, hablando con propiedad,
distinción rigurosa entre el psiquismo, el cuerpo y el cerebro. De hecho es una
tríada constantemente sincronizada:
Psique-Cerebro-Órgano.
Todos
los procesos y fenómenos psíquicos están unidos y coordinados por el cerebro,
que de alguna manera es el gran ordenador de nuestro organismo.
La
psique es el programador y el cuerpo y la psique constituyen el conjunto de
órgano-objeto. En caso de óptima programación, el cuerpo y la psique se mantienen
en un estado de armonía -la armonía clásica griega- y en caso de programación
errónea, el cuerpo, al igual que la psique, están afectados, el primero bajo
forma de enfermedad, el segundo en cierto modo con feedback, por ejemplo en
forma de depresión, pánico, mal humor, etc. Además la programación no es en un
sólo sentido. Si la psique programa el cerebro y el organismo, ocurre también
que el cuerpo, como consecuencia de sus heridas, fracturas, etc., está en
condiciones de inducir una programación automática del cerebro y de la psique.
Para
comprender bien los mecanismos que va a hacer hincapié esta exposición,
necesitaremos tener en mente constantemente esta interacción entre la psique,
cerebro y cuerpo, en la que el cerebro es el gran ordenador, que ha tardado
millones de años en evolucionar.
Génesis de la enfermedad del
cáncer.
La
enfermedad del cáncer es una enfermedad particularmente dramática y grave,
tanto para nuestra psique como para nuestro cerebro y nuestro cuerpo. Se adapta
siempre a la Ley de Hierro del Cáncer, que se enuncia como sigue:
La topografía del cerebro.
El mapa
topográfico del cerebro, que redacté por primera vez entre agosto-septiembre de
1983, indica para cada área cerebral, el órgano correspondiente en el cuerpo y
muestra la naturaleza del contenido del conflicto correspondiente a cada
órgano.
Así por
ejemplo el hígado corresponde a un área bien determinada del tronco cerebral y
el contenido de conflicto que origina el cáncer de hígado es una viva
contrariedad, a menudo de origen familiar. Una vez reunidas las condiciones del
Síndrome Dirk Hamer, es decir, si esa contrariedad ha sido dada como un «golpe
a palo seco», si es un conflicto dramático, una crisis aguda vivida en
aislamiento, el paciente está aquejado en ese preciso lugar del tronco cerebral
que desencadena a su vez un cáncer de hígado. A nivel psíquico, el paciente,
siente pánico, está obsesionado día y noche por su contrariedad, pierde
rápidamente peso, hasta que el conflicto se resuelva.
Solución del conflicto.
Desde
que el conflicto psíquico está resuelto, la zona correspondiente del cerebro
-el tronco cerebral en el ejemplo precedente- comienza a repararse, es decir a
curar con un proceso de inflamación. En ese mismo instante, el cáncer se
detiene, en el órgano afectado, aquí el hígado. Se produce también reparación
más o menos integral, con formación de edema o enquistamiento. Desde que el
conflicto se resuelve en el plano psíquico, hay inversión del sistema de
inervación motriz autónomo, el paciente pasa de la simpaticotonía a la
vagotonía, recobra el sueño, vuelve a coger peso, se siente bien, aunque un
poco cansado, debido a la vagotonía.
Descubrimiento de las causas
del infarto.
Nuestros
mapas topográficos del cerebro están aún incompletos, sobre todo en los
detalles, presentan todavía zonas en blanco, como esos mapamundi de finales del
siglo XVI. Estudiando el mapa del cerebro que lentamente tomaba forma como un
mosaico, no llegaba a correlacionar el lóbulo temporal derecho. Mientras que
entre las mujeres habíamos podido localizar en lóbulo temporal izquierdo la
correspondencia cerebral del cáncer de cuello de útero, estaba siempre a la
búsqueda de un carcinoma que tuviera siempre su origen en el lóbulo temporal
derecho. Mis investigaciones resultaron vanas durante mucho tiempo. A finales
de septiembre de 1983, conseguí descubrir lo que buscaba. La radiografía de
cráneo de un paciente revelaba un «tumor» cerebral en el lóbulo temporal
derecho. Ahora bien, este paciente había hecho un grave infarto en la pared
anterior poco después que su hijo, hospitalizado varios meses a consecuencia de
un accidente de moto, volvió curado a casa. El infarto había ocurrido después
de la solución del conflicto. Verificada la hipótesis de una relación
causa-efecto en una veintena de casos, puse al infarto en la lista de
enfermedades cancerosas, en las que había identificado el área cerebral y la
reflejé sobe la carta topográfica del cerebro en el lóbulo temporal derecho.
El Foco de Hamer en el cerebelo derecho.
Había constatado ya para un cierto número de carcinomas la aparición simultánea de una ruptura de campo, de un Foco de Hamer, en varias partes del cerebro y lo había puesto en mi lista, conforme a mis descubrimientos -lista de febrero de 1984-. La mayoría de las veces se trataba de un Foco de Hamer en el cerebro propiamente dicho, combinado con otro foco en el tronco cerebral o en cerebelo. Esto era para mí un enigma, pero no había lugar a dudas. En el caso del conflicto provocado por la angustia ante la muerte, había encontrado un Foco de Hamer a la vez en tronco cerebral y en corteza: por consiguiente había creído poder subdividir el contenido del conflicto. Así tendría que ver con un conflicto biológico correspondiente a un miedo existencial innato, que yo localizaba en el tronco cerebral y con un conflicto pensado, intelectual, imaginario que creía localizar en el córtex, donde siempre lo encontraba.
Durante mis exámenes sistemáticos y, retrospectivamente al examinar todos los escáneres de pacientes con infartos, encontré igualmente un Foco de Hamer en la parte lateral del cerebelo derecho, que al inicio sólo podía constatar, sin estar en condiciones de explicarlo. Este foco era aparente o realmente idéntico al foco que presentaba siempre una paciente aquejada de cáncer en mama izquierda.
El conflicto de territorio.
Para
descubrir el conflicto esencial, origen del infarto de miocardio, me conduje
exactamente como para los carcinomas: comencé por aclarar el mayor número
posible de casos de infartos, después me esforcé en descubrir el criterio
esencial -el común denominador- de estos conflictos. Lo que me ayudó y me puso
sobre la pista, fue que el lóbulo temporal derecho masculino debía presentar
lógicamente una cierta oposición al lóbulo temporal izquierdo femenino, donde
yo había encontrado el área cerebral correspondiente al cáncer de cuello de
útero, cuyo conflicto específico era siempre el conflicto sexual femenino.
Suponía pues, que el conflicto, origen del infarto de miocardio, debía ser
típicamente masculino o incluso tener un contenido sexual específicamente
masculino.
Una
mirada sobre el reino animal nos ayudará a comprenderlo mejor: el ciervo que ha
adquirido en la lucha, un territorio del que se ha convertido en jefe,
considera a todas las ciervas de ese territorio como de su propiedad. Cuando un
rival viene a hacer incursión en su territorio, todo el mecanismo de territorio
se encuentra perturbado: de hecho, si el ciervo no llega a defender su territorio,
será expulsado. Como también el territorio comporta el derecho y el deber para
el ciervo de cubrir a sus ciervas, el conflicto de territorio es para él un
conflicto sexual. El ciervo puede igualmente sufrir ese conflicto si una cierva
sale de su territorio y él no consigue hacerla volver.
Brevemente:
el conflicto de territorio de un ciervo, con todo lo que ello implica, es el
conflicto sexual del ciervo. Por analogía ocurre lo mismo con el ser humano. El
hombre manifiesta un comportamiento típicamente «territorial», el territorio
puede «representar formas diversas» (casa, trabajo, familia, poder, autoridad,
etc.). La mujer también puede ser el objeto de un conflicto de territorio.
Conflicto de nido.
Continuando
mis investigaciones sobre el conflicto de territorio y su correlación cerebral
en el lóbulo temporal derecho, así como de la porción lateral del cerebelo
derecho, pasé revista a los conflictos origen de todos los cánceres de mama
izquierda y de mama derecha en la mujer. Tuve la suerte de descubrir para los
conflictos origen del cáncer de mama izquierda un común denominador, el
«conflicto de nido», que es casi siempre un conflicto madre-hijo. También aquí
fue suficiente echar una mirada sobre el reino animal, donde vemos que una
perrita pachón no duda en enfrentarse, aún a costa de su vida, con un perro de
gran tamaño que se acerque a sus cachorros. Una madre, cuyo hijo esté amenazado
por un agresor, se lanzará sobre él con verdadera furia. Evidentemente se trata
de comportamientos biológicos que se remontan al origen de las especies, viejos
programas inscritos en las zonas más antiguas de nuestro cerebro, en este caso
en la parte lateral del cerebelo derecho.
Designando el conflicto de nido, casi idéntico al conflicto madre-hijo, por el término «conflicto de territorio restringido», podemos decir que el conflicto del hombre es un «conflicto de territorio ampliado». Estos dos conflictos de territorio tienen en común la ruptura de campo, el Foco de Hamer en la zona lateral del cerebelo derecho. El «conflicto de territorio ampliado» del hombre presenta además una ruptura de campo suplementario, un Foco de Hamer, en el lóbulo temporal derecho.
Es por
otro lado comprensible: a lo largo de millones de años de evolución, la
naturaleza ha «sobreañadido» a un viejo programa de ordenador un elemento
suplementario en nuestro cerebro, destinado a cubrir una función análoga más
amplia. El viejo programa de ordenador estaba localizado en el cerebelo
derecho. La naturaleza, de alguna manera ha dotado al hombre, al macho de un
mecanismo más perfeccionado respondiendo a las nuevas condiciones a las cuales
sólo era capaz de hacer frente: no se trataba sólo de defender el nido, sino un
territorio más vasto.
Eso
corresponde además de hecho a nuestras experiencias clínicas: durante sus años
de madurez sexual, mientras dura la ovulación, las mujeres no suelen tener
infartos de miocardio. Por el contrario, después de la menopausia o tras una
castración, sí pueden hacer un infarto, que presenta entonces los mismos
síntomas psíquicos, cerebrales y orgánicos que en el hombre.
Nociones generales sobre el
infarto.
El
infarto de miocardio es una enfermedad que se creía e imaginaba bien conocida,
pero de la que no se sabía nada de forma precisa. Conocemos gran numero de
«factores de riesgo» coronarios, miocárdicos y otros, de los que nos hacemos
eco pasivamente, sin reflexionar, aunque jamás haya sido posible aportar verdaderamente
la prueba. Otras veces culpamos al estrés, como la mayor causa del infarto; al
día siguiente hacemos responsable al exceso de peso, al tercer día es el
colesterol el que ocupa el punto de mira: su nivel elevado en sangre, la
hipercolesterolemia, favorece los depósitos arteriales, la obstrucción de las
coronarias, luego la atención se fija sobre innumerables noxas alimentarias, de
las que no se acaba de descubrir el papel infartógeno, como esos pretendidos
cancerígenos, carcinogenes y otros supuestos oncogenes que favorecen o provocan
la formación de tumores. Es una verdadera plétora de falsas pistas.
Y además está el ECG, el electrocardiograma, del que se dice que es capaz de indicar con precisión la localización del infarto, la isquemia, lugar donde es insuficiente o donde se para el riego sanguíneo, donde presuntamente se produce el infarto de miocardio. Nadie puede probarlo verdaderamente, de modo que numerosos médicos dicen irónicamente, que puede implicar la economía circulatoria. Por último está la angiografía coronaria, que permite descubrir si un lugar cualquiera del sistema coronario está estenosado. Se busca establecer una relación entre la estenosis y el infarto de miocardio a lo que llegan en ocasiones, pero a menudo descubren también que no hay relación causa-efecto. Estas estenosis coronarias son frecuentes y no está confirmado que provoquen una disminución del riego sanguíneo de las zonas dístales correspondientes. Lo que pasa es que nadie muere y si hay un fallecimiento, se debe a la inflamación del Foco de Hamer en el cerebro a nivel del lóbulo temporal derecho.
Existe
también la escintigrafía de corazón, gracias a la cual se pueden descubrir
áreas con menor riego sanguíneo, lo que no está del todo probado, pero de
ningún modo ha permitido establecer una relación, una unión causa-efecto
absolutamente significativa, con el infarto de miocardio. Por último tenemos
las alteraciones químicas de la sangre en el momento de un infarto agudo de
miocardio, la presencia de enzimas miocárdicas como la CPK=creatin-fosfo
quinasa, la GOT=glutamato-oxalacetato transaminasa y la LDH=lactato
deshidrogenasa, que eran hasta ahora, el signo más seguro de un infarto agudo
de miocardio.
No me
río en absoluto de mis colegas, pero es un hecho que los signos más seguros de
un infarto de miocardio son hasta ahora, los síntomas clínicos: un dolor sordo
retroesternal acompañado a menudo de presuntas irradiaciones hacia el brazo
izquierdo, que, se pensaban venían del corazón. Salvo estos síntomas cardiacos,
reales o supuestos, son sobre todo los síntomas cerebrales los que se
manifiestan en el momento del infarto de miocardio: náusea, vértigo, dolor de
cabeza, diplopía, sensación de desvanecimiento, pánico.
Parece
increíble que tantos médicos, dotados de todos los aparatos posibles e
imaginables, hayamos podido estar hasta tal punto ciegos, a niveles clínico y
psíquico, como para que en presencia de esta enfermedad, la más frecuente entre
los hombres, jamás nos hubiéramos preguntado, si el infarto de miocardio no
será más bien una enfermedad del cerebro que una verdadera enfermedad del
corazón. Lo que en definitiva aparece, como la causa de la muerte es la línea
cero, el trazado plano del electrocardiograma es decir la parada cardiaca, pero,
¿por qué entonces esta parada del corazón no es debida a un fallo del cerebro?
Ahora desde que hay evidencia de esto, muchos cardiólogos estiman que es
posible, y algunos, en casos de infarto comienzan por un examen
tomodensitométrico (TDM) o incluso mejor aún por una RNM resonancia nuclear
magnética antes del ECG.
¿Qué
cardiólogo no ha tenido que ver a pacientes que presentan una obstrucción total
de una o incluso dos de las tres grandes arterias coronarias y que a pesar de
eso, viven bien, y son además capaces de trabajar?. Incluso cuando las arterias
están obstruidas, la irrigación sanguínea del corazón está asegurada por
colaterales. Evidentemente no es recomendable que estos pacientes se dediquen
al deporte de competición, pero su esperanza de vida les promete una tercera
edad prolongada.
Yo he
visto casos de este tipo y en disección en vivo, se ha ligado una coronaria
bajo anestesia sin que el animal haya hecho un infarto al despertarse. Al cabo
de cierto tiempo se puede repetir la experiencia en la segunda y la tercera
arterias coronarias. En el intervalo, se forman colaterales que toman el relevo
y mantienen la irrigación miocárdica, y el animal no hace infarto. Algún día
parecerá incomprensible que ningún investigador se haya parado a cuestionarse
sobre este fenómeno, a preguntarse si no podía haber alguna otra cosa en juego
que la simple obstrucción de una arteria coronaria. No es que yo discuta de
ninguna manera la isquemia del músculo cardiaco a consecuencia de una
obstrucción de la arteria coronaria. Sería estúpido. Sabemos también por los
patólogos que frecuentemente se puede encontrar una úlcera en una arteria
coronaria. Se puede encontrar una úlcera en la proximidad directa e inmediata
de una estenosis que manifiestamente, puede representar la forma tardía de tal
ulceración. De este modo, una vez conocemos la clave del sistema, todo se
ordena de manera simple y racional, lo mismo que las órbitas de los planetas
alrededor del Sol, representan un sistema muy simple a diferencia de las trayectorias
complicadas en espiral que se imaginaba en la Edad Media, cuando la Tierra era
considerada como el centro del Universo.
El
mecanismo del infarto.
Según
mis constataciones y descubrimientos, ampliamente probados y reproducibles en
cada nuevo caso, el infarto de miocardio se desarrolla como sigue:
1. El
Síndrome Dirk Hamer.
Todo
infarto de miocardio se inicia por un Síndrome Dirk Hamer (D.H.S.), es decir:
2. La
duración del conflicto de territorio.
Según
mi experiencia, sólo hay manifestaciones clínicas de infarto si el conflicto
dura más de 2 a 3 meses o si es excepcionalmente intenso. En este caso es
suficiente que el conflicto dure un mes o mes y medio. Si la intensidad del
conflicto es menor, en los conflictos cuya duración no excede de tres meses, se
desarrollan sin incidentes, en principio el proceso es el mismo, salvo que no
es diagnosticado por los médicos dado que los síntomas clínicos no son graves.
Si la
duración del conflicto de territorio de intensidad «normal» sobrepasa los 8 ó 9
meses, el paciente muere, normalmente de una tumefacción cerebral aguda,
después de la solución del conflicto. Los infartos de la pared anterior son
menos graves que los de la pared posterior porque corresponden, en el cerebro a
la parte frontal del lóbulo temporal, mientras que el infarto de la pared
posterior depende de la parte dorsal del lóbulo temporal derecho. Parece que es
en esta porción dorsal del lóbulo temporal, donde esté localizado el centro del
ritmo cardiaco.
3. La
angina de pecho.
La
angina de pecho se produce durante la simpaticotonía, es decir, mientras el
conflicto de territorio está activo. Hay ausencia subjetiva de trastornos,
después de la solución del conflicto, es decir en vagotonía.
Inmediatamente
después del Síndrome Dirk Hamer, (D.H.S.) la ruptura de campo, al paciente
pueden sobrevenirle accesos de angina de pecho. En este estado, no hay todavía
estenosis coronarias, que por otra parte en muchos casos, no se producen,
incluso en el momento del infarto de miocardio. Hablamos entonces de accesos
funcionales de angina de pecho.
En este
periodo el paciente se encuentra en simpaticotonía, en un estado de estrés
permanente, provocado por su conflicto de territorio. Es el estrés permanente
en el que está sumido el ciervo cuando es expulsado de su territorio y por el
que debe movilizar todas sus fuerzas para reconquistarlo.
Durante
esta fase, una úlcera se manifiesta en las arterias coronarias, en un lugar
determinado, correspondiente a la naturaleza, bien específica de este
conflicto. Al mismo tiempo que esta úlcera roe la pared de la arteria
coronaria, la parte distal correspondiente del miocardio está sometida a un
estrés permanente que provoca a su alrededor la angina de pecho. Los códigos
erróneos provienen del lóbulo temporal derecho del cerebro de acuerdo con el
cáncer.
Después
de la solución del conflicto:
La
situación es completamente diferente: el organismo cambia su modo de
inervación, pasa de la simpaticotonía a la vagotonía. El vaso coronario ya no
recibe códigos erróneos, la úlcera puede curar, el paciente no se queja de
dolores de angina de pecho, está en vagotonía en plena euforia, tiene buen
apetito, duerme bien, hay tumefacción cerebral. En este mismo periodo se
produce una escarificación de la úlcera coronaria, la placa.
4. Infarto de miocardio=Carcinoma
coronario.
Por
analogía con otros cánceres, podemos considerar el infarto de miocardio como un
carcinoma coronario, que se manifiesta bajo la forma de úlcera coronaria
descrita en patología. La evolución de esta úlcera del vaso coronario obedece
rigurosamente a la Ley de Hierro del Cáncer, es decir que la evolución del
conflicto corresponde a la evolución de esta úlcera en la arteria coronaria. Se
comprende mejor este fenómeno, si recordamos que en su origen, los vasos
coronarios eran los arcos branquiales, así que desde el punto de vista
embriológico, no se distinguen apenas de los órganos donde se encuentran los
carcinomas.
Una vez
que el conflicto está resuelto, es decir en la vagotonía, la úlcera empieza a
cicatrizar formando un engrosamiento hacia el interior, lo que aparece entonces
como una estenosis en el angiograma coronario. De ahí la hipótesis errónea de
que la estenosis es la que provocaría el infarto de miocardio.
5. El
infarto inesperado.
El
infarto de miocardio se produce siempre en el curso de la fase consecutiva a la
solución del conflicto, o sea cuando hay cambio entre los dos tipos de
inervación motriz autónoma, la simpaticotonía que deja lugar a la vagotonía.
Después de la solución del conflicto, el paciente entra, durante dos o tres
semanas, en una fase de gran euforia, que contrasta con el intenso estrés
característico del periodo anterior a la solución. Retoma el sueño y el
apetito, está relajado, incluso cansado, o casi extenuado. Mientras que antes
vivía en una especie de pánico, podía perder hasta 10, 15, 20 kg. en algunos
meses, despertaba por la noche empapado en sudor, presa de pesadillas que
rondaban siempre alrededor de su conflicto, una vez resuelto, se transforma y
experimenta una sensación de gran bienestar. El paciente que, en lo mejor de
esta fase hace un infarto de miocardio, no comprende absolutamente nada. De
hecho, al cabo de tres semanas su motor había dejado de rodar a «plena marcha»,
el estrés se había desvanecido como por encanto, y por lo tanto, según la
medicina ortodoxa, debería estar protegido contra un infarto. Por el hecho de
que, una vez resuelto el conflicto, los pacientes recuperan a menudo de 5 a 10
kg. en el espacio de quince días a tres semanas, estos kilos suplementarios han
llevado a la medicina facultativa a ver en este sobrepeso un factor de riesgo,
lo que es absurdo.
Este
presunto incidente cardiaco con sus síntomas de náuseas, cefalea, vértigo,
diplopía, sensación de desvanecimiento, transpiración abundante sobreviene así
siempre en la fase de recuperación generalmente de noche, en el curso del sueño
más profundo y benéfico. Para explicar este fenómeno se han creado hipótesis
que incriminan a la subida brusca de tensión como responsable del infarto de
miocardio, lo que es un sin sentido, dado que en vagotonía, la subida de
tensión es normal, sin tener en cuenta que en posición horizontal la
vasodilatación y el sueño tranquilo aseguran al cuerpo dormido condiciones de
irrigación óptimas, sin déficit de oxígeno.
6. Procesos
cerebrales del infarto.
Acontecimiento
cerebral: el descubrimiento de los procesos cerebrales del infarto de miocardio
fue más apasionante que la mejor novela policiaca. A partir de la primera
publicación en febrero de 1984, aproveché todas las oportunidades de someter a
un examen tomodensitométrico a los pacientes que habían sobrevivido a un
infarto de miocardio. Los síntomas que podía observar en el cerebro eran unas
veces masivos, otras menos, masivos o discretos, siempre, no obstante en los
mismos lugares: para el infarto de la pared anterior, en la porción frontal del
lóbulo temporal derecho, para el infarto de pared posterior, en la porción
dorsal del lóbulo temporal derecho y en los dos casos, al mismo tiempo, en la
zona lateral del cerebelo derecho. En los casos de infarto de la pared
anterior, hemos constatado generalmente sobre el escáner un desplazamiento y un
estrechamiento del cuerno anterior derecho y un estrangulamiento de la cisura
de Silvio; para el infarto de la pared posterior, el desplazamiento de la
cisterna ambiens en sentido medial.
En cada caso se trata de una edematización perifocal, alrededor de una ruptura de campo, un Foco de Hamer, que debe ser interpretado como un signo de curación en curso. Lo mismo que en el resto de nuestro cuerpo, todas las heridas, intoxicaciones, etc., se acompañan en curación de una infiltración de serosidad en los tejidos, igualmente la reparación de una lesión cerebral da lugar a una edematización perifocal alrededor del foco lesivo. Hay que considerar sin embargo que la edematización no comienza con el infarto de miocardio, pero como hemos podido demostrar con precisión en un paciente, se inicia en el momento de la solución del conflicto, por regla general de dos a tres semanas antes del infarto de miocardio.
La prueba definitiva de los procesos cerebrales me fue proporcionada finalmente por una RNM de un paciente, cuyo examen me había sido confiado por la 1ª clínica universitaria de Munich (Profesor Jahrmärker). El paciente no había tenido síntomas neurológicos y sólo se quejaba de cefalea en el momento del infarto, que se remontaba a cuatro semanas atrás. Sobre este escáner, se ve muy bien, en el corte transversal, que el lóbulo temporal está muy inflamado. Debido a sus particularidades anatómicas, está encastrado en la fosa media derecha del cráneo, de manera que bloquea en dirección medial, lateral, frontal, dorsal, y caudal, no hay otra escapatoria más que en dirección de los lóbulos parietal y frontal. Este mecanismo explica también por qué los signos de rechazo son más bien discretos en los cortes horizontales. Comentario de un neurocirujano, conferenciante en la facultad de medicina de Fribourg: «felicidades, Señor Hamer, ahora veo definitivamente convencido de que tiene razón, es indiscutible, la cuestión está por fin estructurada.»
7. Cuando se descubre el Foco de Hamer.
Tengo
la suerte de poder responder a esta pregunta gracias a una feliz coincidencia
de circunstancias: un paciente que es un hombre muy sensible, había tenido una
confrontación grandísima con su hijo de 17 años. Este conflicto, que le sacó de
sus casillas, duraba desde hacía meses y representaba la constelación clásica
de un conflicto de territorio. Como tenía, literalmente, temblores en todos sus
miembros desde hacía días, el médico de familia, temiendo un caso de Parkinson,
le envió a un clínica neurológica donde se le hizo un examen
tomodenditométrico, (TDM). Sobre este escáner se distingue netamente a nivel
del lóbulo temporal derecho, el contorno preciso de la ruptura de campo
electrofisiológico, sobre dos áreas contiguas. Cuando el paciente hizo un
infarto, una edematización bien circunscrita se manifestó exactamente alrededor
de los dos focos. Es decir, que a partir desde el instante del impacto inicial
de este conflicto de territorio DHS, podemos seguir el desarrollo de estos
procesos cerebrales hasta después del infarto de miocardio.
8. La
Ley de Hierro del Infarto de Miocardio.
Los
resultados, constatados en mis pacientes no son fortuitos, insignificantes, es
decir, que si un número dado de pacientes es sometido a un escáner cerebral,
los síntomas indicados no se manifestarán sólo sobre un cierto porcentaje:
antes de cada examen tomodensitométrico de los pacientes, estoy en condiciones
de predecir estos síntomas en el cerebro. Y estas predicciones no son
verificadas sólo por un cierto número de ellos, sino por todos sin excepción.
De manera que a semejanza de otras enfermedades hay que decir que estas
alteraciones obedecen a una ley. El diagnóstico relativo a un infarto de la
pared anterior o posterior del corazón es más fiable sobre la base de los
escáners cerebrales o incluso de una RNM, que sobre la base de un ECG o
angiografía de las coronarias.
Reclamo,
aún más, exijo que el escáner o la RNM del cerebro corresponda exactamente al
momento del infarto de miocardio, o si se prefiere que el proceso de curación
esté en correlación con el tiempo transcurrido desde la solución del conflicto.
Normalmente el paciente está en condiciones de decirnos, bastante exactamente,
hasta incluso de precisarnos el día y la hora en que comenzó su conflicto y
cuando terminó. Es importante que lo que procede en el examen del paciente, se
controle muy exactamente, estableciendo una anamnesis muy precisa, que debe
corresponder exactamente a las constataciones cerebrales.
9. Duración
de la modificación cerebral.
La
duración de las alteraciones edematosas cerebrales en el lóbulo temporal
derecho y en la zona lateral del cerebelo derecho, está en función de la
duración del conflicto de territorio. Es más largo si el conflicto de
territorio ha durado más tiempo. En general, sólo termina el final de un
periodo de resolución de seis meses a un año. No obstante una vez que el
proceso de curación ha terminado, no hay «restitutio ad integrum». Parece que
quedan en medio, alteraciones cicatriciales. He aprendido a temer las recidivas
de conflictos de territorio, las auténticas recidivas, sobre el mismo tema, en
el curso del proceso de curación. Incluso si tal recidiva sólo dura de 4 a 8
semanas, es necesario para evaluar el riesgo de mortalidad, añadir siempre el
número de meses que ha durado el conflicto primario. Comprendemos mejor, ahora,
según nuestras observaciones, por qué un infarto reiterado no ofrece grandes
expectativas de sobrevivir.
10. La
terapia del infarto.
El
paciente que ha hecho un infarto de miocardio, si es posible, incluso antes de
que lo haga, y, todavía mejor, si está en la fase activa del conflicto, sólo
deberá ser tratado por auténticos médicos, es decir, ni por médicos técnicos sin
alma o médicos-aparatchiks, ni por psicoterapeutas intelectuales. Es importante
partir del principio de que del paciente, que está al mismo tiempo en un
conflicto humano con todo su background incluido, sólo puede hacerse cargo un
médico intuitivo y comprensivo, pero al mismo tiempo, todo paciente es un caso
de neurocirujano, neurólogo y neurorradiólogo, que debiera ser tratado siempre
en función de nuestros últimos descubrimientos y conocimientos en materia de
neurocirugía, reanimación y farmacología. En el mejor de los casos, la terapia
debería ser confiada a un solo médico. Cuando pensamos en lo que nos espera,
nosotros médicos, en lugar de terapia postconflicto, es decir, suavizar
conflictos sociales y familiares, podemos imaginar cuán difícil será en el
futuro, una terapia verdaderamente juiciosa, que sea óptima, tanto desde el
punto de vista técnico como humano.
El
hombre jamás muere por un fallo cardiaco, es decir, jamás muere del corazón, si
muere es siempre a causa del edema cerebral en el lóbulo temporal derecho.
Desde luego, el corazón está sujeto a trastornos de circulación, consecutivos a
la úlcera coronaria, o a la placa formada en el vaso por cicatrización de la
úlcera y a la estenosis que resulta, pero sabemos bien que un rodeo arterial realizado
por un bypass no mejora la probabilidad de supervivencia. Sabemos también que
la angina de pecho no es la consecuencia de una estenosis coronaria, pero que
siendo de origen cerebral, sobreviene con y sin estenosis, mientras dura el
conflicto de territorio y que el cerebro ha programado el conjunto del
organismo en simpaticotonía permanente. La angina de pecho desaparece cuando el
conflicto está resuelto, haya o no estenosis coronaria.
Conviene
insistir sobre este punto, una vez que el conflicto está resuelto, es decir,
cuando el organismo se encuentra en vagotonía, el paciente no tiene angina de
pecho, aunque exista estenosis coronaria.
Evidentemente,
sería exagerado afirmar que en el momento del infarto podemos olvidar el
corazón como órgano. No es necesario que acapare nuestra principal atención.
Esta debe ser orientada hacia la situación de conflicto y hacia el estado
cerebral.
Una de
las primeras medidas a tomar es velar para que el paciente no esté demasiado
tumbado, no es necesario intentar masajear el corazón. En su lugar es
importante que el paciente se apoye sobre sus posaderas para que el edema
cerebral pueda fluir y no se obstruya. Lo que es asimismo típico, es que
después de la solución del conflicto, un lugar bien determinado de la piel del
cráneo, del cuero cabelludo, por encima de la oreja derecha, o sea a nivel del
lóbulo temporal derecho, se ponga claramente caliente. Lo que es sorprendente
es que ningún médico lo haya notado, aunque el calor desprendido sea muy
pronunciado. Es lo mismo para la zona del cuero cabelludo correspondiente al
cerebelo derecho, aunque en menor grado.
Sería pues necesario poner una bolsa de hielo sobre la mitad derecha del cráneo, buscando frenar la fuerte vagotonía y administrar al paciente simpaticotónicos. No estoy todavía completamente seguro de lo que hablando con propiedad, dispara el infarto agudo: previamente el paciente se siente subjetivamente muy bien y después del golpe, del infarto, si sale bien, se encuentra de nuevo bien; parece que la fase crítica sea relativamente corta, puede que haya causas mecánicas (ver punto 12).
11. Neurohistopatología
del infarto.
No pretendo estar en condiciones de responder a todas las preguntas relativas a los fenómenos cerebrales, en el curso del infarto de miocardio, pero, en conjunto, creo saber qué ocurre y de qué manera. Previamente conviene destacar que no existen tumores cerebrales ni metástasis cerebrales. Son errores dogmáticos aceptados y transmitidos sin reflexión debido a que «el catedrático lo dijo». Nadie se preocupó de saber si estaba probado o no. En realidad estos Focos de Hamer que se distinguen, que divergen del dibujo cerebral ordinario, constituyen siempre el mismo fenómeno, el mismo proceso si se descubren en fases diferentes, varían en función del grado y la evolución de la enfermedad.
A veces, el Foco de Hamer puede aparecer muy oscuro, es decir fuertemente edematizado, de manera que antes se hablaba de infarto o de zona hipodensa y de disminución de la densidad tisular. Después si se le administraban sustancias de contraste, nos asombrábamos de que esta misma zona tomase entonces una coloración intensa y adquiriese de repente una densidad superior a la del tejido circundante, cuando antes era inferior. Esto indica sencillamente que se trata de un proceso metabólico activo o caliente. A menudo este Foco de Hamer se rodea de un dobladillo cicatricial bien definido, lo que la medicina oficial diagnostica, hasta ahora, como tumor o metástasis cerebral. Es necesario saber que no puede haber tumor cerebral por el hecho de que las células cerebrales no pueden dividirse, incluso bajo las condiciones de una pretendida metástasis cerebral, que no existe. La única cosa que puede proliferar es una sustancia glial anodina del tejido conjuntivo cerebral, lo mismo que en el cuerpo es completamente normal, que en el lugar de las lesiones se forme más tejido conjuntivo y que por último esas lesiones cicatricen, de igual manera, es completamente normal, que el mismo proceso tenga lugar en el cerebro. Además nadie ha visto crecer esas pretendidas metástasis cerebrales. Por el contrario, el edema perifocal puede en todo momento aumentar en el sentido de hincharse, de tumefactarse.
El tumor cerebral, la pretendida metástasis cerebral es una tumefacción edematosa de las células cerebrales, nada más. En un estado ulterior, una vez que este edema está prácticamente reabsorbido, se produce frecuentemente una cicatrización marginal por células gliales. Las múltiples formas diversas de los focos de Hamer no son en realidad más que un solo y mismo Foco de Hamer, observado, cada vez en un estado diferente de la evolución.
Es
necesario insistir aún sobre el hecho de que, aunque las células cerebrales
están tumefactas, permanecen sin embargo siempre reconocibles como células,
como eran antes y como son, de nuevo, tras la regresión de la tumefacción.
Así
pues las células cerebrales evolucionan en función del conflicto. El proceso de
una ruptura de campo arranca por un Síndrome Dirk Hamer: el desencadenamiento
brutal de un conflicto de territorio, que después de su solución pasa a la fase
edematosa durante la curación de esta ruptura de campo electrofisiológico, y
que al final de la fase de regeneración, de reparación tisular, si ha habido
antes una evolución de conflicto grave, pasa a la fase final de cicatrización
glial.
No es
necesario insistir sobre el hecho de que esta tumefacción cerebral puede
revestir peligro, aunque en realidad señala una evolución favorable en la
dirección adecuada.
Puede
ser además -y parece que éste es el caso del infarto- que el cerebro,
tumefactándose, atraviesa una fase crítica de origen mecánico que nos va a
ocupar a continuación.
12. El
mecanismo de edematización.
El
infarto agudo de miocardio, como lo conciben los profanos y la mayor parte de
los médicos, es la fase crítica del edema cerebral a nivel del lóbulo temporal
derecho. Para mí el infarto comienza por el DHS, por el golpe brutal de un
conflicto, bajo la forma de un impacto psíquico y sólo acaba cuando el edema es
totalmente reabsorbido en el lóbulo temporal derecho y en la zona lateral del
cerebelo derecho. En un gran número de casos el infarto reviste la forma
dramática que conocemos, pero puede ser que más a menudo se desarrolle de forma
menos dramática y pase desapercibido, a menos que sea descubierto
posteriormente.
El 50%
de los pacientes sobreviven al infarto de miocardio en el estadío agudo, es
decir que se puede suponer actualmente que en el 50% de los casos, el conflicto
ha durado más de ocho-nueve meses y ha tenido un resultado fatal, una vez el
conflicto se resolvió.
El
restante 50% de los pacientes han tenido un conflicto cuya duración estaba
comprendida entre cuatro y ocho meses. Un número bien alto de pacientes, la
mayor parte, tienen una duración de conflicto inferior a cuatro o a tres meses.
Es en estos casos en los que no hay normalmente síntomas dramáticos, aunque en
principio pasa exactamente lo mismo, salvo que el edema en el lóbulo temporal
derecho no tiene la misma magnitud.
En caso
de manifestación de síntomas cerebrales son generalmente tomados por síntomas
de gripe o por dolor de cabeza de génesis imprecisa, y tratados de manera
inapropiada por comprimidos contra el dolor de cabeza.
¿Qué es
pues exactamente el infarto agudo?.
Ya he
estado tentado al principio de explicar cuáles son las particularidades
anatómicas que juegan un papel en el caso de un edema del lóbulo temporal
derecho: éste está muy bien protegido contra eventuales heridas, está alojado,
por así decirlo en una cuba, en una bañera, en la fosa media derecha del cráneo
que está limitado por paredes óseas de ambos lados, por delante, por detrás y
por debajo.
Cuando
hay edematización, la parte del lóbulo que está tumefacta no puede dilatarse
más que en dirección cefálica. El inconveniente de este sistema mecánico es que
el hueso no se puede distender. Si la tumefacción interviene en la zona lateral
inferior, el lóbulo temporal puede soportar durante algún tiempo una fuerte
presión, que sólo aflojará cuando el lóbulo entero se desplace en dirección
fronto-parietal.
Pienso
que el infarto agudo se debe a que el lóbulo temporal derecho -sobre todo su
parte inferior- está arrinconado entre las paredes óseas de la fosa media
derecha del cráneo, a saber, el cuerpo del esfenoides, las alas mayores del
esfenoides, parte de la escama mastoidea del temporal y la superficie anterior
del peñasco. Lo que tiene de singular y confirma por otra parte mi visión, es
que la presión en dirección medial continúa acentuándose durante las semanas
posteriores al infarto agudo de miocardio. Así aunque la tumefacción que
origina esta presión prosigue y aumenta, los síntomas agudos, característicos
del infarto de miocardio ya no se manifestarán más. Eso sólo puede explicarse
si el infarto agudo es un edema agudo con limitación local y con causa
mecánica, ejerciendo una presión cerebral local bien circunscrita, que bloquea
el centro del ritmo cardiaco y conlleva así la parada del corazón.
¡Vemos
qué perspectivas se abren a la medicina de reanimación y a la neurocirugía!. El
lóbulo temporal derecho es de fácil acceso, de manera que en unos minutos se
podría abrir la calota y provocar una descomprensión lateral y el desbloqueo
del centro del ritmo cardiaco.
13. El
infarto del ventrículo derecho.
Nuestros
manuales nos han enseñado que un infarto de miocardio del ventrículo derecho es
tan raro que podemos ignorarlo (pasarlo por alto). Hasta ahora este hecho,
bastante asombroso, era admitido, de una vez para siempre, sin que jamás se
haya podido explicar.
La explicación
la proporciona la historia de la evolución. Embriológicamente, el corazón está
constituido por dos tubos musculares enteramente distintos, que en el curso de
la evolución, han sido unidos el uno al otro para conjugar la función de bomba
que ejercían antes, de forma individual. En el momento de la evolución
correspondiente al advenimiento del cerebro propiamente dicho, el sistema
coronario, resultado por vía evolutiva de los arcos branquiales y el sistema de
conducción del corazón, están acoplados y enlazados alrededor de esos tubos: se
han colocado el uno al lado del otro y se han unido para constituir esa unidad
orgánica que hoy llamamos corazón.
Evidentemente
esta evolución debía permitir al organismo realizar más rápidamente altos
rendimientos, por eso el impulso rítmico, la conducción del corazón fue
comunicada al cerebro propiamente dicho, que estaba en vías de desarrollo y más
especialmente al lóbulo temporal derecho, que corresponde al ventrículo
izquierdo del corazón.
Nuestro
sistema muscular y óseo está igualmente concebido de manera que permita estos
super-rendimientos, que aseguran al organismo un mayor campo de acción y
mejores condiciones en su lucha por la existencia.
Así
como sabemos, la musculatura cardiaca es mitad lisa mitad estriada.
¿Por
qué es tan raro que seamos testigos de un infarto de miocardio en el corazón
derecho?. Es un hecho que el ventrículo derecho está menos musculado que el
izquierdo: la sangre que envía al pulmón por la arteria pulmonar no necesita
una presión tan fuerte como la requerida para la circulación mayor.
Pero,
en principio, el tejido muscular es prácticamente el mismo, la conducción del
corazón tiene un funcionamiento análogo, lo mismo que el riego sanguíneo para
las arterias coronarias.
Tengamos presente que el infarto de miocardio del ventrículo izquierdo sólo ocurre en los hombres y en mujeres maduras, pero no en mujeres en edad de procreación. Y recordemos además que el conflicto de territorio, que en los hombres es un conflicto sexual, corresponde en las mujeres al conflicto sexual, origen del cáncer del cuello de útero. Os diré de paso, que desde hace meses busco comprender la significación del Foco de Hamer en ciertos hombres maduros en la parte lateral del cerebelo izquierdo.
En el
instituto central de radiología de la Universidad de Viena, asistí
recientemente como testigo a un examen práctico a una paciente, casi
sexagenaria, que se había desplomado en la calle, a raíz de un desvanecimiento
sufrido y cuya cabeza había golpeado el suelo del lado derecho, lo que había
provocado un hematoma subdural del lado derecho. La paciente había sido operada
en seguida. Sin embargo nadie había buscado la causa de este desvanecimiento.
En el escáner de esta paciente descubrí un foco edematoso muy fresco en el
lóbulo temporal izquierdo, que nadie podía explicar, más una tumefacción
extensa en el lóbulo temporal derecho. La paciente estaba somnolienta de manera
que no pude hacer una anamnesis del conflicto, pero ella se encontraba en plena
vagotonía con riego sanguíneo en todas las válvulas abiertas (periferia).
Pensaba que la paciente debía encontrarse en un estado consecutivo a la
solución de un conflicto sexual con cáncer de cuello de útero y que había
podido ser víctima de un calambre con descarga cortical o de una ausencia.
Pero, hoy en día, tiendo a creer que el cáncer de cuello de útero está siempre
más o menos asociado con un infarto del ventrículo derecho.
Por
consiguiente, el ventrículo derecho sería por así decirlo el ventrículo
femenino, su centro ordenador se situaría en el lóbulo temporal izquierdo y
tendría por conflicto, el conflicto sexual femenino.
Vamos pues a asociar el infarto del ventrículo derecho, un cáncer de cuello de útero, así como paralelamente una ruptura de campo, un Foco de Hamer en el cerebelo izquierdo.
Evidentemente
me apresuro a consultar mis viejos dosieres y en ver escáners antiguos para ver
si esta hipótesis se confirma. He encontrado claramente lo que buscaba. Antes
mi atención había sido hasta tal punto acaparada por el descubrimiento del foco
en el lóbulo temporal izquierdo, que no había reparado en los focos del
cerebelo izquierdo. Por tanto el ventrículo derecho, casi paralelamente a la
mama derecha de la mujer, corresponde a la zona lateral del cerebelo izquierdo
y al lóbulo temporal izquierdo, como al cuello de útero que proviene de él.
El
hombre, que no tiene ni vagina ni cuello de útero, no puede tener carcinoma
periférico con desarrollo paralelo al infarto, lo mismo que no está sujeto al
carcinoma de mama izquierda, que corresponde en realidad al infarto de
miocardio en el hombre, ya que las glándulas mamarias sólo tienen un desarrollo
rudimentario.
Parecería
que las hormonas masculinas protegen al hombre de un infarto del ventrículo
derecho consecutivo a un conflicto sexual de frustración, mientras que las
hormonas femeninas protegen a la mujer de un infarto de ventrículo izquierdo
consecutivo a un conflicto de territorio, que ella no puede tener durante sus
años de maduración sexual, en el tiempo que dura la ovulación.
No hay nada más apasionante, lógico y racional que la biología, y, que la
medicina, mientras sea parte de nuestro cosmos.
Así se
explicaría por qué no vemos, o casi no vemos, infartos de ventrículo derecho.
Se desarrollan a la sombra del cáncer de cuello de útero de la mujer. El hombre
sólo está sujeto a ello en edad avanzada, y entonces, sin correlación
cancerosa.
14. Trastornos
visuales en la fase de curación.
Calificados generalmente como senopía por los oftalmólogos, son en realidad trastornos cerebrales de tipo pasajero debidos al edema del Foco de Hamer.
Un
amigo mío de 48 años ha sufrido un grave Síndrome Dirk Hamer, con conflicto de
territorio, cuando su banco le informó, de repente, que iba a poner su chalet a
subasta y bloquear, de un día para otro, su cuenta bancaria, así que ya no
podía efectuar ni reintegros ni transferencias. Había trabajado toda su vida en
esa casita con su mujer y sus dos hijos mayores.
De un
día para otro, perdió el sueño y pensaba en todas las combinaciones posibles
para escapar de las garras de su voraz banco. Sufría constantemente de angina
de pecho, transpiraciones nocturnas, perdió en unos meses 15 kg. y fue presa de
un pánico total. Buscó vender, él mismo, su casa, pero no lo consiguió.
Al cabo
de cuatro meses y medio de tormento, el banco aceptó una congelación de la
deuda. El chalet estaba provisionalmente a salvo, el «territorio» seguro.
A
partir de ese día, comenzó de nuevo a dormir, recuperó el apetito, tuvo las
palmas de las manos calientes, reencontró su equilibrio normal y cogió
rápidamente peso. Las estenocardias no volvieron a aparecer.
Tres
semanas más tarde, en el curso de esta maravillosa fase de calma eufórica, se
despertó en el transcurso de la noche con violentos dolores retroesternales,
sólo podía estar sentado o de pie, la posición de tumbado le suponía una
ansiedad precordial y dificultades respiratorias. Todo esto ocurrió a mitad de
la noche, en el curso del sueño más profundo. Estaba lívido, pensaba que iba a
morir de un instante a otro, transpiraba abundantemente, tenía dolor de cabeza,
náuseas y vértigo. El ECG reveló un infarto de la pared posterior del corazón.
A
partir de ese momento, le fue necesario llevar gafas para leer porque veía
doble y borroso. Tampoco podía ver claramente a distancia. Este estado duró
aproximadamente nueve meses. Después me dijo: «Sabes, ya no necesito las gafas,
veo de nuevo tan claramente como antes».
Muchos pacientes con infarto de miocardio y también con cáncer tienen el mismo síntoma, que los oculistas atribuyen, sin razón a un repentino envejecimiento de la lente ocular. En la mayor parte de los casos se recupera la vista de nuevo cuando el Foco de Hamer desaparece en el cerebro. A menudo ocurre que el paciente ya se ha habituado a sus gafas y se olvida de verificarlas y adaptarlas, pero en realidad, podría haber recobrado su agudeza visual desde que el Foco de Hamer disminuyera.
Hay dos
explicaciones posibles para este fenómeno:
Pero,
en cualquier caso, se trata de un síntoma cerebral y eso no tiene nada que ver
con una insuficiencia de la lente ocular.
15. La
depresión.
La
depresión endógena es la expresión de un conflicto de territorio incompleto en
las mujeres en climaterio.
Sólo el hombre puede tener un infarto de ventrículo izquierdo, así como un Foco de Hamer en el lóbulo temporal derecho, consecutivo a un conflicto de territorio durante la fase de procreación. Pero las mujeres pueden estar sujetas a este tipo de conflicto después de la menopausia o de la castración.
¿Qué
ocurre en el periodo intermedio entre estas dos edades, durante la menopausia,
en el curso de la cual las mujeres tienen todavía una función ovárica
considerable, pero no la suficiente para una ovulación?.
Un
cierto numero de casos me ha enseñado que estas mujeres pueden estar sujetas a
un conflicto de territorio incompleto, cuyo desarrollo es tan benigno que
raramente manifestaran un infarto agudo de miocardio, aunque la tumefacción en
el lóbulo temporal derecho sea bastante considerable.
Durante
la fase activa del conflicto, las mujeres pueden entonces atravesar una fase de
depresión con angina de pecho y durante la curación pueden tener un episodio de
«depresión descompresiva». La depresión será por tanto una «decepción maníaca»,
en el sentido de un conflicto de territorio. En el hombre, se representa el
proceso de igual manera: si su conflicto de territorio tiene lugar mientras
produce suficientes hormonas sexuales, es más fuerte que si lo hubiera sufrido
con edad más avanzada. En este último caso, el conflicto de territorio, tal
como él lo siente subjetivamente, -y eso es lo único que cuenta- es una
decepción mayor que desemboca finalmente en una manía cascarrabias.
En
general, puede que el esquema de Ernst Krestschmer, para quien la depresión
tiene la particularidad de la constitución ciclotímica, también denominada
maniaco-depresiva, por el hecho de que tiene una alternancia a la manía, sólo
consiste en el fondo, en establecer una comparación entre el tipo
maniacodepresivo ciclotímico y el tipo femenino, mientras que el tipo atlético y
el carácter leptosómico-tenso se equipararía con el tipo masculino.
Los
hombres pícnicos están más próximos al tipo femenino -hasta casi la
identificación- que los hombres atléticos, generalmente muy masculinos, o que
los hombres con hábito leptosómico, igualmente masculino a su manera (tensa).
El
hábito pícnico, más bien femenino-maternal, es sin ninguna duda, típico y
conviene más a la embarazada y a la educación de la progenitora. Los hombres
pícnicos que tienen las mismas características reaccionan mucho menos en la
defensa del territorio que los hombres con el hábito atlético.
Ya se
elevaron anteriormente voces para sugerir que se administre, de forma
experimental, a los hombre predispuestos al infarto, hormonas sexuales
femeninas a título preventivo. Por razones bien comprensibles -riesgo de
pérdida de identidad- ese proyecto jamás ha sido puesto en práctica a gran
escala. Según lo que he podido constatar, ese tratamiento conllevaría el riesgo
natural de provocar depresiones.
16. Infarto
y cáncer de mediastino.
Tuve la
ocasión de observar, en toda una serie de pacientes, la presencia simultánea de
un infarto de miocardio (pared posterior) y un carcinoma de ganglios linfáticos
en mediastino, un carcinoma mediastínico microcelular, llamado a menudo con
razón carcinoma bronquial.
Si miramos el área correlativa de dos acontecimientos a nivel cerebral, Focos de Hamer, nos sorprendemos al constatar que los focos están muy próximos o incluso imbricados. En este caso los Focos de Hamer se presentan generalmente en posición paraventricular lateral y el correlativo cerebral de infarto, en posición todavía más lateral, en el lóbulo temporal. Los dos fenómenos son contiguos en el plano orgánico (pared posterior de corazón-ventrículo izquierdo, mediastino) y el cerebral. A menudo ocurre que los focos se imbrican y se confunden en un solo gran foco.
Este
fenómeno es de una lógica tan fascinante, plausible y evidente que no deja ya
la menor duda sobre el hecho de que el infarto, o más bien la ulceración
cancerosa de las coronarias y el carcinoma de los ganglios linfáticos
mediastínicos constituyen, en el fondo, fenómenos de la misma naturaleza. Así
como el carcinoma de ganglios linfáticos axilares y el cáncer de mama son
fenómenos similares, ya que se manifiestan sobre el mismo órgano.
Sólo la
exploración del cerebro puede darnos la clave de los enigmas de nuestro
organismo. ¡Los tumores y pretendidas «metástasis» en cerebro, que parecían
totalmente desordenadas y no respondían a ningún sistema, se convierten en
centros muy bien organizados y diligentes de nuestro ordenador cerebral!.
Esclerosis
en placas.
Me han preguntado a menudo en qué se convierten los Focos de Hamer que podemos ver en el cerebro en el curso de la curación de enfermedades cancerosas, una vez que ésta ha finalizado. No me era posible aportar a estas preguntas una respuesta satisfactoria porque los síntomas están lejos de ser idénticos. Unas veces, esos Focos de Hamer desaparecen en apariencia o en realidad, otras, quedan bajo la forma de restos cicatriciales. Es posible que todos los Focos de Hamer queden bajo esta forma cicatricial pero no sean visibles en el escáner, aunque muchos sí, en RNM (Resonancia Nuclear Magnética).
Estos restos cicatriciales son lo que hemos llamado hasta ahora esclerosis en placas: una cicatriz glial del tejido conjuntivo cerebral que en realidad debería llamarse gliosis múltiple o resto cicatricial-glial-múltiple de Focos de Hamer. Hemos llegado, por cirugía estereotáxica (sacando una muestra de tejido de esas cicatrices Focos de Hamer) a establecer el diagnóstico histológico (Profesor V., director del instituto neuropatológico de la Universidad de Fribourg/Brisg.: gliosis, esclerosis en placas, no tumor, no metástasis).
Para
los que todavía no han oído hablar de la «Ley de Hierro del Cáncer» este
«descubrimiento» es sensacional. ¡Parece absolutamente increíble que la
esclerosis en placas pueda ser la consecuencia o el resto de un «tumor
cerebral» curado, más aún, el resto de un conflicto psíquico con una ruptura de
campo en el cerebro y cáncer a nivel orgánico!
Para los que conocen el Síndrome Dirk Hamer, la Ley de Hierro del Cáncer y los Focos de Hamer, es al contrario, una conclusión que se impone. Y por el hecho de que los focos y por tanto las cicatrices son múltiples, se producen en numerosos lugares, las deficiencias nerviosas cerebrales son así mismo múltiples. ¡Es decir, que hasta ahora nadie podía discernir un sistema coherente en esta confusión total!.
Recapitulemos
brevemente:
La Ley
de Hierro del Cáncer dice que todo cáncer orgánico está provocado por un
Síndrome Dirk Hamer que pone en marcha un conflicto extremadamente grave,
dramático, impacto psíquico vivido en soledad, una ruptura de campo, localizada
en un área específica del cerebro.
En razón de la imperfección de nuestros aparatos actuales, es difícil visualizar esta ruptura de campo durante la fase activa del cáncer, en general sólo se puede discernir después de la solución de conflicto, durante la fase de solución del conflicto, bajo la forma de un Foco de Hamer metabólico del cerebro. Durante la fase de curación, este foco se hincha, se tumefacta por edematización intra y perifocal, para deshincharse seguidamente, al final de la fase de curación. A menudo sucede que el tejido parece desgarrarse, antes de curarse por cicatrización glial, llamada esclerosis en placas. El foco MS o la cicatriz Foco de Hamer consiste pues en tejido glial cicatricial degenerante, modificado: el tejido conjuntivo del cerebro, gliosis. Sólo hay dos tipos de células en el cerebro: las células cerebrales y las gliales. Las células cerebrales son células nerviosas, ya no se dividen, ni siquiera en el Foco de Hamer (que se llama tumor cerebral).
Por el hecho de que estas células cerebrales nunca proliferan, sino que se modifican temporalmente, provisionalmente y a raíz de la ruptura de campo y durante la fase de curación. Mientras que en esta fase de curación, las células gliales (tejido conjuntivo) se multiplican, podemos considerar la gliosis múltiple (hasta ahora esclerosis en placas) esclerosis múltiple, MS) como una ruptura de campo curada, desde el punto de vista de las células nerviosos cerebrales en la cual la cicatriz glial está insertada como un cuerpo extraño. Mientras que el Foco de Hamer reciente comprende siempre, como lo han confirmado innumerables diagnósticos histológicos:
la cicatriz Foco de Hamer o el foco MS sólo se compone de una vieja sustancia glial degenerante, la Gliosis.
De ahí
viene el diagnóstico histológico: no tumor, no metástasis.
Resultados
clínicos y de laboratorio.
Los síntomas de las MS, de las cicatrices Focos de Hamer son múltiples y diversos. Hasta ahora, nadie ha podido descubrir en ellos un sistema. Los focos de gliosis que corresponde a restos de los focos de Hamer curados, hacen el efecto de cuerpos extraños en el cerebro. La localización de estos focos de gliosis determina las deficiencias del sistema nervioso central tales como cefaleas, nistagmus, parálisis de todo tipo y grado de gravedad, calambres, migrañas, etc.
Hablamos
de presión cuando los fenómenos se acentúan o se añaden nuevos. Las causas
pueden ser diversas:
De
acuerdo con los fenómenos clínicos de deficiencia del sistema nervioso central,
con parálisis periféricas, etc., observamos múltiples alteraciones discretas
del líquido cefalorraquídeo, que están condicionadas también por la
localización de los focos MS. Sería presuntuoso afirmar que estamos en
condiciones de discernir perfectamente las relaciones causa-efecto hasta en los
menores detalles.
Los
neurocirujanos de la Universidad de Fribourg/Brisgau, con los cuales he
discutido estos resultados, han reconocido que este sistema es perfectamente
concebible, negando que sea la única hipótesis plausible. En cualquier caso, no
veían mayor objeción.
Este punto de vista es correcto mientras no se tome como base de las relaciones causa-efecto, definidas por la Ley de Hierro del Cáncer, así como la función de los Focos de Hamer en el cerebro. Pero si se les toma como base, entonces la esclerosis en placas es, como ya habíamos mencionado al principio, una consecuencia lógica, casi necesaria, de los Focos de Hamer. También eso han debido reconocerlo los colegas sin rodeos.
Resumiendo:
Como
consecuencia, durante el proceso de curación de los Focos de Hamer, las células nerviosas cerebrales
temporalmente modificadas por la ruptura de campo en el momento del Síndrome
Dirk Hamer, pueden ser reparadas en gran medida.