La Búsqueda

Terapias Florales

Dr. E. Bach

 

ACEBO Holly, Ilex Aquifolium

El acebo es el remedio para las AGRESIONES y SENTIMIENTOS NEGATIVOS de todo tipo: IRA, ENVIDIA, ODIO, DESCONFIANZA, CELOS, etc. La típica persona del tipo "acebo" es ardiente, vital y agresiva. Muestra su naturaleza en sus reacciones. Pero también los sentimientos de ira ocultos y reprimidos, las maldades y los sarcasmos y prácticamente todos los sentimientos negativos tienen un componente de "acebo"; por lo que este remedio puede administrarse en muchas combinaciones. Es por un lado un remedio superficial para problemas agudos y, por otra, un remedio de constitución para seres humanos agresivos, muy celosos, envidiosos y desconfiados. También los terapeutas lo necesitan a menudo para no transmitir a los pacientes sus propias inmadureces y para no reaccionar del mismo modo a su actitud destructiva y negativa, sino hacer algo constructivo a partir de situaciones difíciles; puesto que la situación de "acebo" lleva consigo una gran fuerza. Por consiguiente, es un remedio para todos los días. Las enfermedades de "acebo" son igualmente ardientes y agresivas (por ejemplo la fiebre alta). Pueden ser también reacciones psíquicas destructivas o alérgicas muy intensas (por ejemplo shock anafiláctico o fiebre del heno). Siempre que se tenga la sensación de que las olas van demasiado altas y amenazan con destruir, está indicado el acebo. "Sauce" significa igualmente una actitud negativa, aunque aquí es más una amargura prolongada y un rencor, mientras que "acebo" es violento, etc. a partir de un motivo real. Suele estar indicada la combinación. La achicoria se puede combinar también a menudo con el acebo cuando no se satisface la necesidad de posesión y el amor se convierte en odio.

CHICORY Chicorium Intybus

La achicoria es para personas que mediante una excesiva atención quieren retener a sus "seres queridos". Detrás de su dedicación en apariencia sacrificada se ocultan intenciones egoístas (inconscientes); el deseo de dependencia emocional y de influencia. Por eso esperan que se les agradezca su atención.

La achicoria pertenece al grupo de los remedios de pareja opuestos, con alguien que pide y otro alguien que da. Sin embargo, los papeles se cambian según la situación. En nuestro sistema médico, el riesgo de que también el terapeuta caiga en un estado de "achicoria" es particularmente grande, ya que se sacrifica por sus pacientes, se preocupa por ellos, pero crea al mismo tiempo una posición que le brinda ventajas financieras o bien la atención emocional o el poder sobre los pacientes. Parece lógico que se vuelva imprescindible y que espere el agradecimiento. Pero también le toca experimentar la otra cara de la moneda: cuando no puede o no quiere satisfacer las exigencias más o menos claras de sus pacientes, es sometido a presión emocional o moral o incluso se le odia.

Este es como muy tarde el momento en que debe darse cuenta que algo no marcha bien y que ha abusado de su función. En lugar de quejarse del desagradecimiento y la falta de escrúpulos de sus pacientes, podría ver sus propios errores. Ha creado dependencias. Deberá comenzar por deshacerlas y tomar achicoria por su interés y el de sus pacientes.

Los niños que (inconscientemente) han desarrollado una dependencia emocional con sus padres, se les aferran y les tiranizan cuando disminuye la atención. Buscan todo tipo de pretextos para restaurar esa relación estrecha y se niegan, por ejemplo, a dormir solos en su cama. Se vengan de forma inconsciente de que sus padres han abusado de sus emociones y les han hecho dependientes, no renunciando a la exigencia emocional. A menudo caen en la autocompasión o la enfermedad para aferrarse a la persona de referencia. Con todos los niños que enfermen con frecuencia, y casi siempre de trastornos psicosomáticos, habría que pensar en la achicoria.

En el estado de "achicoria" puede presentarse prácticamente cualquier enfermedad ( es decir, provocarse inconscientemente), pero sobre todo aquellas que vuelven al paciente indefenso y necesitado de asistencia. Puede constatarse que la describe peor de lo que es objetivamente o que se deja caer en estados particularmente lastimosos.

La esclerosis múltiple y enfermedades similares tienen con frecuencia esta "motivación" inconsciente porque permiten al afectado comprometer en su desamparo a toda la familia, como pueden ser el cónyuge que se quiere separar o el hijo que desea seguir su propia vida.

Para todos los enfermos de tipo "achicoria" es muy perjudicial si se acepta su terror no formulado (e incluso se le pide su propia ayuda). Debe liberarse de su enfermiza dependencia emocional y de la permanente necesidad de que se le muestre dedicación. Si existe ya una relación de esa naturaleza, el proceso no discurrirá sin crisis, aunque por lo general curativas. De lo que se trata es avanzar con la suficiente intuición hasta el punto que aún lo soporte sin caer en la destructividad y el odio.

En "achicoria" se simbolizan la SUJECION y la POSESION. Esto se manifiesta igualmente en el cuerpo, por ejemplo congestiones en los sistemas linfático y venoso, inflamación en el hígado, ESTREÑIMIENTO, incluso TUMORES. Están básicamente relacionadas con la achicoria todas aquellas enfermedades que generen ATENCIÓN, COMPASION, o presión emocional.

Las personas de tipo "vid" tiranizan también a su entorno, pero de lo que se trata es de omponer sus convicciones intolerantes y demasiado firmes, mientras que las personas de tipo "achicoria" lo que pretenden es confirmar una relación emocional. Las personas del tipo "castaño rojo" se preocupan también demasiado por sus seres queridos, pero son desprendidas y no esperan ningún agradecimiento.

 

AGRIMONIA O HIERBA DE SAN GUILLERMO Agrimony, Agrimonia eupatoria.

Las personas del tipo "agrimonia" acostumbran a ocultar sus problemas internos ante el entorno. Aparentan estar tranquilos y sin preocupaciones, son divertidos y artistas del vivir. Se les podría envidiar su forma de tomarse la vida (y muchos lo hacen), si no fuera un teatro; detrás del cual ocultan un dolor mental de lo más diverso. Se parecen al payaso que cuenta chistes mientras su rostro muestra una seriedad mortal. Pero mientras que en éste se pintan con toda claridad las lágrimas, en las personas del tipo "agrimonia" resulta difícil reconocer detrás de la máscara alegre y despreocupada la tristeza, la preocupación, el miedo o la intranquilidad que suele afligirles. Su vida exterior sirve en gran parte para compensar su estado interior: es sociable para desviarse de sí mismo; alegre para olvidar la tristeza interior; con dominio sobre sí mismo y tranquilo para vencer su desasosiego interno; lanzado para superar sus temores; superficial para eludir su propia profundidad. Naturalmente, todas estas características no siempre aparecen tan marcadas, pero si se observa bien y no se deja uno llevar por las superficialidades, puede intuirse que tras esa fachada todo tiene un aspecto distinto.

Cuando las personas del tipo "agrimonia" cuentan sus problemas o dificultades, dan la impresión de que todo no resulta tan malo y a menudo incluso hacen un chiste al respecto. Les resulta difícil abrirse a otras personas porque sienten miedo --por lo general inconsciente-- ante la reacción de su entorno y temen la pérdida de simpatía, atención o aprecio. Tampoco sus terapeutas --al menos al principio-- consiguen ver en su interior y sólo chocan con problemas relativamente superficiales. Cuando se les toca un punto sensible su voz se vuelve más fuerte y hablan con mayor rapidez, ríen, hacen chistes y de un modo u otro desvían la atención lejos de sí. Tienen una notable aversión a que se les hable de cuestiones personales o íntimas.

Mientras que la persona de tipo "agrimonia" esté en condiciones de confesarse a sí mismo sus propios problemas y dificultades y de elaborarlos de manera secreta, no le resultará difícil porque renuncia a la ayuda de otras personas, aunque sin que esto le haga enfermar. Pero cuando deja de ser consciente de su conducta de modo que tampoco él tiene acceso a todo ello, se convierte en un notorio represor y cae en una autoalienación frustrante y enfermante. Esto le puede robar cualquier sentido de la existencia y en caso extremo empujarle a quitarse la vida, pareciendo estar en perfectas condiciones y de una manera inexplicable para todo el mundo. De todas maneras, normalmente sus trastornos físicos consisten en estados de INTRANQUILIDAD, INSOMNIO, TRASTORNOS VEGETATIVOS, HIPERTENSION, MIGRAÑAS, ESTADOS CONVULSIVOS de todo tipo (estómago, vesícula, riñones, intestino); TRASTORNOS DIGESTIVOS, MOVIMIENTOS INARMONICOS con los posteriores dolores en la columna vertebral y las articulaciones. A veces, la excitabilidad interior no exteriorizada se manifiesta a través de la piel (neurodermitis y similares). A menudo, a partir del juego nervioso de los dedos es posible reconocer la intranquilidad interior.

. La agrimonia es un remedio para "mentirosos" y "cobardes". Pero este comportamiento --sobre todo en los niños-- no puede moralizarse porque entonces se les hunde más en su problemática; sino que hay que intentar ayudarles: La persona de tipo "agrimonia" miente por un sentido de autoprotección, porque no quiere que nadie vea su interior dolido o atormentado, ya sea por miedo ante la pérdida de las simpatías, por incapacidad de reconocer sus dificultades (que reprime y de las que no quiere que se le hable), o por el deseo de independencia (quiere resolver sus problemas con sus propias fuerzas e impide toda intromisión o consejo del exterior). Y su "cobardía" es el resultado de una psiquis muy sensible, que le empuja a huir no sólo de sus propios problemas, sino también a evitar cualquier discusión con el exterior. El "ánimo" es por regla general sólo una falta de visión en el peligro o la expresión de una gruesa coraza insensible

La persona de tipo "agrimonia", en apariencia tan temerosa, a menudo lleva a cabo en la realidad actos heroicos personales mayores que los de la persona alabada por su arrojo; además, sus logros suelen tener lugar en secreto y consisten en la constante superación de su delicada naturaleza. La persona de tipo "agrimonia" también suele ocultar su miedo y hace el papel de valeroso, pero por lo general le falta naturalidad y equilibrio, de modo que su comportamiento parece exagerado y artificial. Mientras que la persona de tipo "agrimonia" no dé a entender que quiere abrir su corazón, no deberá entrarse en él, sino darle el remedio sin más comentarios o simplemente con unos razonamientos orientados muy externamente, como por ejemplo señalar la relajación, los trastornos en el sueño o las irregularidades vegetativas. Por principio tiende a quitar importancia a sus dolencias y dificultades, "Esto no es nada", o "saldrá bien", son frases que dice, e incluso da ánimos a los demás. Sin embargo, la discrepancia con su situación efectiva suele ser notable. Hay que maravillarse de la sangre fría con que arrastra sus dificultades

La agrimonia es uno de los remedios de pareja similares, pues este tipo únicamente puede hacerse realidad si la correspondiente persona de referencia se comporta de un modo análogo. La artificialidad de las personas del tipo "agrimonia" sólo la aceptan los iguales, pues quien vive en la superficie o no quiere que miren en su interior encuentra agradable si su interlocutor se mantiene en la periferia. Es como el escenario. Se lleva una máscara y lo que hay detrás no le importa a nadie. Hay intérpretes muy rutinarios, como por ejemplo las personas del mundo de los negocios, que no muestran nunca sentimientos personales, o los que de forma notoria divierten a los demás y de cualquier situación que implique de modo intenso un sentimiento la deshacen de inmediato en un juego de palabras. La persona de tipo "agrimonia" tiende al abuso de las drogas o del alcohol, porque la presión interna es tanto más grande cuanto menos intensamente viva. El alcohol y las drogas le pueden proporcionar una descarga transitoria porque oscurecen la realidad interior o incluso colocan en su lugar una irrealidad. La dependencia significa realmente una búsqueda: se busca algo que haga valiosa la vida y le dé un sentido. Pero esto sólo puede encontrarse en la ley interna, en su disposición personal, por lo que la dependencia es en última instancia una búsqueda de sí mismo. Consiste en la concientización, es decir, en un enfrentamiento sincero e insobornable con todo lo que se percibe (también de uno mismo), se siente y se averigua. La huida del drogo-dependiente hacia las ilusiones es justo lo contrario y por eso, muchos adictos, en lugar de la esperada liberación del acondicionamiento psíquico o de la prometida ampliación de la conciencia, con el tiempo encuentran sólo una dispersión de ésta última. La agrimonia puede ayudar a este respecto, pues precisamente uno de los puntos débiles de las personas de este tipo es retraerse de la discusión consciente, sincera y sin contemplaciones consigo mismo.

La persona de tipo "agrimonia" es rechazada a menudo de forma espontánea porque levanta las barreras interiores y vuelve a liberar lo que se ha reprimido. Para el miedo que entonces surge de perder la máscara protectora, se tiene MIMULO o ALAMO TEMBLON. Pero sobre todo, casi siempre se necesita NOGAL, que proporciona la fuerza para comenzar el desarrollo de la personalidad. IMPACIENCIA o HIERBA DE SANTA CATALINA y ESCLERANTO pueden influir positivamente sobre los estados de intranquilidad que suelen dominar. ALERCE fortalece la autoconfianza y con MIMULO y GENCIANA puede estimularse la disposición al autoconfianzamiento. Habría que pensar en TAMARILLA cuando se supone la existencia de estados de pánico interior, en MOSTAZA SILVESTRE en caso de una depresión latente y en VIOLETA DE AGUA para las naturalezas solitarias que, sobre todo, cuando les va mal quieren su tranquilidad.

 

AGUA DE ROCA Rock water, Aqua petra

La persona del tipo "agua de roca" vive según unas reglas y unos principios firmes. Tiene tendencia al ascetismo y al fanatismo, aunque sólo se refiere a ella misma. No tiene la ambición de convertir a los demás, sino que se trata fundamentalmente de una mejora de sus propias cualidades. Muestra los rasgos del carácter forzado (como "manzano silvestre" y "pino albar"). Como terapeuta no debe fomentarse esta tendencia con instrucciones rígidas como pueden ser determinadas formas de alimentación o en el modo de configurar la vida, porque, aunque en un principio se cause una impresión satisfactoria, lo único que sucede es que su problemática se profundiza más.

Por el contrario, habrá que animarle a que salte con más frecuencia sus propios principios y que observe si realmente le resulta perjudicial. Hay que admitir con franqueza que, por ejemplo, incluso un fumador empedernido, un bebedor o un consumidor de carne de cerdo pueden mantenerse sanos y vivir mucho tiempo y que no necesariamente hay que rechazarles moralmente. Por supuesto que los grandes ideales tienen su valor, pero no es suficiente con cumplir externamente las normas si el interior no se atiene a ello. Esto no puede forzarse, y desde luego que no con ejercicios, prácticas o autolimitaciones. Es un proceso de concienciación que tiene lugar también al vivir constantemente los errores y las debilidades. De lo contrario, todo es pura teoría carente de vida.

La persona del tipo "agua de roca" tiende por naturaleza a las enfermedades relacionadas con una movilidad interna limitada. Igual de rígido que se queda a menudo después de sus ejercicios de meditación, también lo está en su espíritu (permanentemente limitador). La consecuencia pueden ser esclerotizaciones, desde el aparato motor hasta el cerebro, desde la hipertensión a los cálculos renales, desde el estreñimiento hasta los trastornos neurológicos espásticos. Necesita sobre todo un tratamiento que le vuelva móvil y franco, como puede ser correr por el bosque o nadar (pero siempre sin reglas fijas), viajar para ampliar sus horizontes, situaciones emocionalmente intensas.

También las personas del tipo "pino albar" tienden a las posturas rígidas hacia sí mismos, pues quieren ahorrarse con ello sus exagerados sentimientos de culpabilidad. Las personas del tipo "manzano silvestre", por el contrario, se ven forzadas por los deseos de limpieza y moral. El orgullo se encuentra también en las personas del tipo "violeta de agua". A menudo se consideran algo especial, mientras que las de "agua de roca" tienden a estar orgullosas de sobreponerse a sí mismos (aunque de forma oculta). Las personas del tipo "vid" tienen igualmente ideas y convicciones firmes pero, a diferencia de las del tipo "agua de roca", las aplican sobre los demás. Igualmente, las personas del tipo "roble albar" son inflexibles en su voluntad de perseverancia, pero que se refiere a todo. Con frecuencia es necesaria una combinación.

 

ALAMO TEMBLON Aspen, Populos tremula

La persona de este tipo es torturada por los temores y los presentimientos, que no puede concretar en palabras ni fundamentar. Todo es vago e incierto y se sustrae a la discusión lógica o a la demostración: la sensación de desasosiego en el corazón, la infelicidad que siente venir o los malos presagios generales. Esos estados pueden sobrevenir estando la situación general buena y llegan a provocar el pánico, pudiendo también adoptar el aspecto de pesadillas. Sus causas son en parte físicas y en parte también de naturaleza psíquica, y se condicionan o fortalecen mutuamente, aspecto que hay que tener en cuenta a la hora del tratamiento.

El estado de "álamo temblón" surge --desde el punto de vista psíquico-- porque la persona afectada no puede incluir en su mundo consciente una parte de sus sentimientos y percepciones, generalmente porque llevan hechos que psíquica o mentalmente no ha asumido. Se trata de seres humanos muy sensibles que "sienten crecer la hierba". Sus presentimientos y temores tienen un motivo real, pero no se permiten contemplarlo con detenimiento. De manera inconsciente y automática, desconectan la percepción o el impulso sensorial del hecho que condicionan, de modo que el potencial de energía (que se libera en toda reacción), se acumula en ellos y genera angustia = temor. Para fijar de alguna forma la energía emocional y hacerla "inofensiva", suelen desarrollar una relación maníaca: atribuyen "libremente" a otras personas malas intenciones o hechos y por ese motivo les persiguen. O bien caen en la superstición o el ocultismo, que tienen la ventaja de ser irrefutables e indemostrables.

También el deseo hoy ampliamente extendido de un diagnóstico médico "exacto" (que no lo hay), surge en última instancia de un estado de tipo "álamo temblón". En vista de los riesgos irracionales para la vida, que constituye un componente necesario de la conciencia humana, se huye en la seguridad ilusoria de una medicina orientada científicamente, de la que se espera una victoria sobre la muerte. La divisa es: Mejor un mal diagnóstico que ninguno, pues al menos se sabe dónde se está y no se sufre con la incertidumbre del futuro. Se puede desviar uno hacia actividades pseudoterapéuticas y no hay que enfrentarse a la mortalidad y el carácter inevitable del destino. Este deseo de pseudoclaridad manifiesta lo grandes que son los miedos irracionales. La persona del tipo "álamo temblón" suele dar la impresión de estar un poco "trastocada" pues realmente divaga por un mundo de tinieblas y sombras. Lo que le falta es un realismo sólido, que no solamente se refiera a la superación práctica de la vida sino también al lado espiritual y trascendente de la existencia humana. Habría que intentar que tuviera una mayor relación con la vida cotidiana, sobre todo por medio de trabajos prácticos, "para que no venga con ideas tontas", y habría que darle la oportunidad de vivir situaciones de éxito y de experimentar una motivación.

Pero de otro lado, para él es importante encontrar una visión del mundo o una religión que sean sólidas y soportables, que le proporcionen los fundamentos espirituales y respondan de un modo positivo a su búsqueda de un sentido. Puede recuperar así la confianza primigenia, cuya pérdida es la causa esencial de sus temores. Para algunas personas del tipo "álamo temblón" resulta curativo que se les muestre que no tienen fe ni confianza en Dios (aunque quizá se consideren religiosos o espirituales). Sus temores se convertirán entonces en puntos de cristalización alrededor de los cuales --bajo la presión vivida conscientemente de su padecer-- se forme una visión de la vida que soporte las pruebas del destino. La persona del tipo "álamo temblón" debe darse cuenta que huye de sí. Deberá convertir sus presentimientos en conciencia, verificando su significado en lugar de huir ante ellos. De lo contrario, adoptarán incluso la forma de una manía persecutoria, como en muchas ocasiones este tipo de estados recuerda una locura o una psicosis (en parte con un carácter esquizofrénico). Resulta notorio que el poseído es incapaz de elaborar racionalmente las impresiones o las informaciones que recibe.

Los estados psicóticos son expresión de un trastorno del funcionamiento físico y psíquico normal. Como demostró R.G. Hammer por vez primera, suelen presentarse como consecuencia de graves conflictos psíquicos, que provocan alteraciones cerebrales orgánicas. La solución a estos conflictos es al mismo tiempo el tratamiento de la psicosis y el camino hacia la curación. A veces se consigue detectar en los antecedentes una determinada vivencia traumatizante que nunca fue elaborada, sino que se reprimió y sigue reprimiéndose. La tendencia permanente a reprimir da pie a que la persona afectada pierda también en general la capacidad de mantener un control preciso de las cuestiones problemáticas. Esto provoca, aunque en gran medida de forma inconsciente, nuevos conflictos de este tipo. El álamo temblón (quizá junto con cerasifera y agrimonia), puede rendir muy buenos servicios.

Desde el punto de vista físico, los estados de "álamo temblón" pueden ser también secuela de intoxicaciones o, al menos, verse favorecidos por éstas (alcohol, drogas, estimulantes, contaminantes, disolventes orgánicos, pinturas, medicamentos, etc). Por eso deben evitarse, lo mismo que todo lo que irrite el sistema nervioso vegetativo y vuelva lábil al organismo (condiciones climáticas desfavorables, "radiaciones terrestres" y venas de agua, campos eléctricos, etc). También los estados de intoxicación interiores, sobre todo en lo que respecta al sistema endocrino ( tiroides, ovarios), el hígado y los riñones, son importantes, por lo que habría que comprobarlos y en caso necesario tratarlos de modo adicional. También los trastornos en el ritmo del corazón y la insuficiencia cardíaca pueden desencadenar (sobre todo por la noche) los miedos de tipo "álamo temblón". Para todas estas alteraciones físicas es aplicable el álamo temblón.

La persona de este tipo tiende a transmitir su desazón a su terapeuta y atribuirle sus fallos y sus defectos. A menudo esas personas inician el tratamiento con un nuevo terapeuta hablando mal de todos los anteriores. Hay que tener bien claro que probablemente uno caerá algún día también dentro de esa categoría y por ese motivo debe evitarse cualquier malentendido. Siempre que sea posible hay que esforzarse para que esas personas no dejen nada pendiente que esté sin aclarar.

Agrimonia, cerasifera, véase el apartado correspondiente. Las personas de tipo "mímulo" padecen temores que pueden concretar. Tamarilla es para los estados de pánico. A menudo es necesario hacer combinaciones porque se pueden mezclar las diversas formas de miedo. Mostaza silvestre es buena para la depresión que puede imperar. Olivo se recomienda cuando los estados de debilidad (corazón) desempeñan un cierto papel. Las personas del tipo "castaño rojo" tienen miedo de los demás. Castaño común es para el terror interior, la desesperación y la imposibilidad de encontrar una salida. El estado de "cerasifera"significa temor ante una acción irreflexiva o la locura

 

ALERCE Larch, Larix decidua

La persona de tipo "alerce" está de antemano predispuesta a la renuncia por falta de confianza en sí misma. Al no confiar nada en sus aptitudes, muchas veces ni hace el intento. Se hace mal a sí mismo y tiende a ser un solitario. Sus trastornos físicos son consecuencia de la falta de predisposición a intentar superar o modificar un estado desagradable. Se caracterizan por sentimientos de inferioridad mostrados abiertamente: determinadas formas de tartamudeo, síndrome de fracaso, insuficiencia en la rehabilitación, trastornos del desarrollo, dificultades escolares en los niños. Siempre que se tenga la impresión de que en lo corporal se han instaurado modos de reacción que ya no se ponen en tela de juicio, habría que intentar el empleo del alerce, por ejemplo en las enfermedades psicosomáticas como el asma o la impotencia (en las que el paciente está preparado de antemano a fracasar). La persona del tipo "alerce" necesita experimentar el éxito.

Las personas del tipo "genciana" también renuncian, pero al menos hacen algún intento. Fracasan por circunstancias externas, la personas del tipo alerce por sí mismos. Las personas del tipo "ceratostigma" no tienen ninguna confianza en su propia opinión y por eso intentan siempre asegurarse en otros. Las personas del tipo "mímulo" son temerosas en general y por eso suelen asustarse ante las cosas. Todos estos remedios se pueden combinar bien con alerce. Las personas del tipo "centaura menor" llaman la atención por su amabilidad. Quieren conseguir con ello el beneplácito, mientras que las de alerce lo que desean es rebajarse. Sin embargo, hacen ver que no es así, mientras que las "alerce" se entregan.

 

AULAGA Gorse, Ulex europaeus

La persona de tipo "aulaga" suele perder la esperanza después de una larga lucha. No espera ya nada de la vida, ni tampoco curación. Por lo general acude al tratamiento únicamente porque algún pariente o amigo le empujan a ello. Su aspecto es acorde a esa naturaleza: uno mismo puede caer en la desesperanza al ver sus negras ojeras, la piel pálida y mortecina de su rostro y la impresión global de decaimiento. No obstante no todas las personas de ese tipo presentan esas características tan marcadas. Pero siempre que un paciente provoque en el terapeuta desesperanza por su aspecto o actitud, la aulaga está indicada.

Pero si bien la persona del tipo "aulaga" da la impresión de no tener más esperanzas, ha acudido al tratamiento y todavía está viva. No obstante, se puede percibir en ella una cierta resistencia contra la curación, sobre todo cuando se producen los primeros éxitos todavía débiles. Hay motivos por lo que ha llegado a ese estado. Hay que tener siempre bien claro que nuestra vida se controla desde adentro. Naturalmente, la persona de tipo "aulaga" es por completo inconsciente de este hecho. Su falta de salidas interior se ha transmitido al cuerpo en forma de una enfermedad degenerativa crónica, con cuya ayuda la expresa. Pero ese estado suele haber profundizado mucho como para poder dirigirse a él, en cualquier caso en la etapa inicial del tratamiento. "Aulaga" debe hacerse cargo de este trabajo.

Se utiliza en todas las enfermedades graves o crónicas y puede satisfacer la función de un "remedio de reorientación", no sólo física sino también espiritualmente. También las personas del tipo "genciana" tienden a perder la esperanza cuando surgen dificultades. Sin embargo, la persona de tipo "aulaga" ya lo ha hecho. "Aulaga" significa la continuación y la profundización del estado de "genciana" y bajo ciertas circunstancias puede combinarse con él. Las personas del tipo "castaño común" están igualmente al final. Pero en este caso significa un estado en que no hay salida, de la máxima carga, pero todavía no es la misión. Las personas del tipo "escaramujo" no tienen ninguna esperanza porque se encuentran en la apatía y la resignación sin haber luchado (a diferencia de "aulaga").

 

AVENA SILVESTRE Wild Oat, Bromus ramosus

Las personas en el estado de "avena silvestre" experimentan que su vida no tiene ningún sentido. Buscan un camino en qué realizarse; y al tener por lo general muchas aptitudes, no saben en qué dirección está su profesión. Esto les vuelve insatisfechos y frustrados. A partir de tal situación se desarrollan muchos trastornos funcionales. Se incluyen dentro del área de acción de la avena silvestre básicamente todas las enfermedades que no muestren una tendencia clara, como por ejemplo los abscesos que no maduran pero tampoco disminuyen, o las infecciones que se mantienen en su fase inicial.

Con una persona en el estado de "avena silvestre" habría que hacer esencial hincapié en el desarrollo personal. Todo lo que le ayude a aclararse o que le proporcione satisfacción interior, mejorará también su enfermedad somática. Detrás de muchas depresiones larvadas se oculta una situación de "avena silvestre". No es necesario emprender una caza sin fin tras síntomas en constante cambio, sino que hay que buscar el punto central del problema. Por eso, la avena silvestre está indicada para aquellos casos (por así decirlo como remedio explicativo), en los que no se puede dar una imagen clara y se intenta administrar varios remedios a la vez. El centro de gravedad cristalizará entonces.

La FRUSTRACION y DEPRESION la tienen también las personas del tipo "genciana". Pero en ellas se desarrollan por los inconvenientes o resistencias encontrados en un camino ya emprendido. A menudo está indicada la combinación. En la irresolución, las personas del tipo "avena silvestre" se parecen muchas veces a las del tipo "escleranto", en los que, sin embargo, de lo que se trata es de elegir entre alternativas claras.

 

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