Vinicius de Morais
SONETO DE LA VÍSPERA
Cuando tú llegues y llegarás llorando
De tan largo esperar ¿qué te diré?
Y en mi angustia de amor siempre aguardando
reencontrada ¿cómo te amaré?
Qué beso envuelto en lágrimas tendré
Para olvidar lo que vivi añorando?
Y qué haré yo de mi congoja cuando
No te pueda decir por qué lloré?¿Cómo ocultar la sombra en mí suspensa
Por el dolor de la memoria inmensa
Que la distancia creó fria de vida.Imagen tuya que añoré serena
Atenta a mi llamado y a mi pena
Y que quisiera nunca más perdida . . .
La ausenteAmiga, infinitamente amiga
En algún lugar tu corazón late por mí
En algún lugar tus ojos se cierran al pensar en los míos
En algún lugar tus manos se crispan, tus senos
se hinchan de leche; desfalleces y caminas
como ciega hacia mi encuentro...
Amiga, última dulzura
la tranquilidad suavizó mi piel
y mi cabello. Sólo mi vientre te espera
lleno de raíces y de sombras.
Ven, amiga
Mi desnudez es absoluta
Mis ojos son espejos para tu deseo
y mi pecho es tabla de suplicios.
Ven. Mis músculos están dulces para tus dientes
Y áspera mi barba. Ven a sumergirte en mí
Como en el mar, ven a nadar en mí como en el mar
Ven a ahogarte en mí, amiga mía
En mí como en el mar...Vinicius de Morais
Ternura
Yo te pido perdón por amarte de repente
Aunque mi amor sea una vieja canción en tus oídos.
De las horas que pasé a la sombra de tus gestos bebiendo en tu boca el perfume de las sonrisas de las noches que viví apaciguado por la gracia indecible de tus pasos eternemente huyendo
Traigo la dulzura de los que aceptan melancólicamente.
Y puedo decirte que el gran afecto que te dejo no trae la exasperación de las lágrimas ni el hechizo
de las promesas
Ni las misteriosas palabras de los velos del alma...
Es un sosiego, una unción, un desborde de caricias Y sólo te pido que reposes quieta, muy quieta
Y dejes que las manos cálidas de la noche encuentren Sin fatalidad la mirada extática de la aurora.
Soneto de la contricción
Yo te amo, María, te amo tanto
que es como si tuviera un dolencia
y cuanto más mi pena se hace intensa
más se agranda en mi alma tu encanto.
Tal como el niño que murmura un canto
ante la bóveda estelar suspensa
así mi corazón, lleno de llanto
Acuna versos de nostalgia inmensaNo es mayor el corazón que el alma
ni el mejor sentir celos que saudades
Sólo amarte es divina, y sentir calma...Una calma tan hecha de humildades
que si por mí tú fueras poseída
Menos eterno sería yo en tu vidaAusencia
Yo dejaré que muera en mí el deseo de amar tus ojos que son dulces
Porque nada te podré dar sino la tristeza de verme eternamente exhausto
Sin embargo tu presencia es algo así como la luz y la vida
Y yo siento que en mi gesto está tu gesto y en mi voz está tu voz
No quiero tenerte porque si no en mi ser todo estaría terminado
Sólo quiero que surjas en mí como la fe en los desesperados
Para que pueda llevarme una gota d rocío de esta tierra maldita
Que quedó sobre mi carne como una mancha del pasado.
Yo permaneceré... tu te irás, pondrás tu rostro en otro rostro
Tus dedos enlazarán otros dedos y te abrirás a la madrugara
Pero no sabrás que fui yo quien te tuvo, porque fui el gran amigo de la noche
Porque puse mi rostro en el rostro de la noche y oí tu habla amorosa
porque mis dedos enlazaron los dedos de la niebla suspendida en el espacio
y traje hasta mí la misteriosa esencia de tu abandono desordenado.
Quedaré solo como los veleros en los puertos silenciosos
Pero te poseeré más que ninguno porque podré partir
Y todas las quejas del mar, del viento, del cielo, de las aves, de las estrellas.
Serán tu voz presente, tu voz ausente, tu voz tranquilizada
Soneto de Separación
De repente la risa se hizo llanto
Silencioso y blanco, como bruma
De las bocas unidas se hizo espuma
Y de las manos juntas se hizo espanto.De repente la calma se hizo viento
Que en los ojos borró la última llama
De la pasión se hizo el presentimiento
Y del momento inmóvil se hizo el dramaDe repente, no más que de repente
Se hizo triste lo que fuera amante
Y soledoso lo que fue contentoSe hizo el amigo próximo, distante
La vida se hizo una aventura errante
De repente, no más que de repente.